El martes, 6 de Octubre, celebramos un nuevo #AstearteOn en el que Iñaki Olaizola, Doctor en Antropología por la UPV, fue protagonista y tratamos el tema del Bien-Morir.
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Nos habló de los cambios sociales como la estructura familiar, el envejecimiento de la población y el hecho de que las mujeres trabajen fuera de casa, han propiciado cambios culturales. Y con todo ello han surgido nuevas maneras de procesos de morir. A la vez que nos avanzaba estos nuevos paradigmas, lanzó una pregunta al aire: ¿tengo ideas propias de mi proceso de morir (biográfico) u opto por el «betikoa» (tradicional)?

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Seguidamente espetó más preguntas al aire sobre la oblicación de cuidar y el derecho a ser cuidado. ¿Cómo lo abordamos? ¿Tenemos derecho a ser cuidados? Destacó que como media, nos pasaremos entre 5 y 7 años en situación de dependencia. Advierte que es un proceso largo y que da pie a pensar sobre cuestiones, que con el ritmo que llevamos en el día a día no llegamos a reflexionar. Y aquí dice que es cuando surge el concepto de Calidad de Vida, y la gente empieza a cuestionarse cuál es su umbral en la etapa de enfermedad y dependencia.  Antes, se creía que la calidad de vida era la que te tocaba por voluntad divina, pero ahora en cambio, la vida a partir de una calidad pierde sentido. Este nuevo concepto abre un avanico de opiniones y reflexiones al respecto.

Hizo especialmente hincapié en la diferencia entre Muerte Digna y Muerte Voluntaria, a él el término Muerte Digna no le encaja bien, ya que dice que resulta confuso, ya que ¿Qué es digno? En este aspecto, Muerte Voluntaria parece ser más acertada.

Iñaki siguió el discurso y puso sobre la mesa el siguiente dilema: ¿Existe el derecho a morir de cualquier persona? Todos estamos bajo la influencia de una especie de contrato social que dificulta que se afirme taxativamente que sea un derecho de naturaleza humana. La muerte no es lo que se desea, pero advierte hay circunstancias que llevan a que la muerte sea lo único posible para detener el deterioro progresivo.

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Aquí subraya que no es lo mismo el derecho a morir que el derecho a una muerte digna. De hecho diferencia entre Eutanasia y Suicidio Asistido muy claramente. En la primera te inyectan la dosis «de golpe» (Eutanasia), y en la otra la sedación es de 40ml/h. en la que la persona sigue convaleciente durante 12h. (aprox.) hasta que finalmente el paciente fallece (Suicidio Asistido). La ley así lo establece en esta última opción. Mientras desarrollaba este punto, nos informaba de que ha participado, de cierta manera, en la proposición de muerte digna en el Parlamento Vasco, pero que a su parecer esta nueva proposición exige mucho grado de sufrimiento para optar por la Sedación Clínica. Es más, subrayó la importancia de redactar nuestro Testamento Vital, para que cuando no podeamos valernos por nosotros mismos, un representante que elijamos asegure que el proceso se lleve a cabo tal y como hemos dictado.

Finalmente nos habló de los ritos funerarios, que han aumentado en diversidad. Antes, todo estaba regulado y ahora es cambiante, variado y adquiere mayor complejidad. Cada vez los ritos funerarios están más preparados y hay muchos que capitanean su proceso, aunque otros muchos en cambio escogen «lo que salga más barato».

Para acabar nos instó a reflexionar sobre estos aspectos, y sobre todo a que fuéramos partícipes de nuestro propio proceso de morir.

Esta imagen es un resumen elaborado con la técnica Sketch-Note elaborado por nuestra socia-y-amiga Ana Aranda. Eskerrik asko!

Sketch note bien morir